Solaris - Stanislav Lem Report as inadecuate




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Solaris - Stanislav Lem . Libro para leer gratis online y descargar en PDF. Fuente: Universidad Rafael Landívar - Guatemala


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SOLARIS Stalislav Lem http:--www.librodot.com Librodot Solaris Stanislav Lem 2 La llegada A las diecinueve horas, tiempo de a bordo, me encaminé al área de lanzamiento.
Alrededor del foso los hombres se apartaron para dejarme pasar; descendí por la escala y entré en la cápsula. En el estrecho habitáculo casi no podía separar los codos del cuerpo. Conecté el tubo de la bomba a la válvula de mi escafandra, que se infló rápidamente.
A partir de ese instante ya no podría hacer ningún movimiento; yo estaba allí, de pie, o más bien suspendido, enfundado en mi traje neumático, incorporado al caparazón de metal. Alcé la vista; por encima del globo transparente vi una pared lisa, y allá, en lo alto, la cabeza de Moddard asomado por la abertura del foso. Moddard desapareció, y de pronto fue de noche.
Acababan de bajar el pesado cono protector. Oí repetido ocho veces el zumbido de los motores eléctricos que ajustaban las tuercas, y luego el siseo del aire comprimido en los amortiguadores.
Mis ojos se habituaban a la oscuridad; distinguí el cuadrante fosforescente del contador. Una voz resonó en los auriculares. —¿Listo, Kelvin? —Listo, Moddard —respondí. —No te preocupes por nada —dijo Moddard—.
La Estación te recogerá en vuelo.
¡Buen viaje! Se oyó un chirrido, y la cápsula osciló.
Casi involuntariamente apreté los músculos.
No hubo ningún otro ruido, ningún otro movimiento. —¿Para cuándo la partida? —pregunté. Un susurro en el exterior, como una llovizna de arena fina. —¡Estás en ruta, Kelvin, buena suerte! —respondió la voz de Moddard, tan cercana como antes. Una ancha mirilla se abrió a la altura de mis ojos, y vi las estrellas.
El Prometeo navegaba por las inmediaciones de Alfa de Acuario, pero traté, en vano, de orientarme.
Un polvo centelleante llenaba el ojo de buey; el cielo de aquella región de la galaxia me era desconocido, y no pude identificar ni una sola constelación.
Yo esperaba que en cualq...





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