James, Montague Rhode - El tratado MiddothReport as inadecuate




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EL TRATADO MIDDOTH M.
R.
James A fines de una tarde de otoño, un hombre anciano, de rostro delgado y canosas y pobladas patillas, empujó la puerta giratoria que conduce al hall de una famosa biblioteca y, dirigiéndose a uno de los empleados, declaró que se creía autorizado para utilizar la biblioteca y preguntó si podía retirar un libro.
Sí, siempre que estuviera en la nómina de los que gozaban de tal privilegio.
Él extrajo su tarjeta —Mr.
John Eldred— y, una vez consultado el registro, recibió una respuesta favorable. —Ahora bien, otra cosa —dijo él—.
Hace mucho que no vengo y temo perderme en este edificio; además, estamos casi sobre la hora de cerrar y me hace daño andar apresurándome para subir y bajar escaleras.
Aquí tengo el título del libro que necesito: ¿hay alguien que esté libre para ir a buscármelo? Luego de un instante de reflexión el portero le hizo señas a un joven que pasaba. —Mr.
Garrett —le dijo—, ¿dispone usted de un minuto para atender a este caballero? —Con sumo placer —respondió Mr.
Garrett, y recibió la ficha con el título que le alcanzaban—.
Creo que podré encargarme de esto; casualmente está en la sección que inspeccioné hace poco, pero me fijaré en el catálogo por las dudas.
Supongo que usted necesita esta edición en particular, ¿no es así, señor? —Sí, por favor; esa, y no otra —dijo Mr.
Eldred—.
Se lo agradezco muchísimo. —De ningún modo, señor —respondió Mr.
Garrett, y se apresuró a ir en busca de! libro. —Ya me parecía —se dijo a sí mismo, cuando su dedo, recorriendo las páginas del catálogo, se detuvo ante determinado título—.
Talmud: Tratado Middoth, con el comentario de Nachmanides, Amsterdam, 1707, 11.3.34.
Sección Hebreo, por supuesto.
No es una tarea muy difícil. Mr.
Eldred, arrellanado en un sillón del vestíbulo, aguardó con ansiedad el regreso de su mensajero, y no ocultó su decepción al ver que Mr.
Garrett bajaba las escaleras con las man...





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