James, Henry - Un peregrino apasionadoReport as inadecuate




James, Henry - Un peregrino apasionado - Download this document for free, or read online. Document in PDF available to download.

James, Henry - Un peregrino apasionado. Libro para leer y descargar en PDF. Fuente: 10millibrosparadescargar.com


Teaser



Digitalizado por http:--www.librodot.com 1 Librodot Un peregrino apasionado Henry James HENRY JAMES UN PEREGRINO APASIONADO 1 Tras decidir que navegaría de regreso a Norteamérica en la primera parte de junio, determiné pasar el entretanto de seis semanas en Inglaterra, con la cual yo había soñado mucho pero que hasta entonces no conocía personalmente.
En Italia y Francia había concebido una resuelta preferencia por las viejas posadas, estimando que lo que algunas veces le cuestan al insatisfecho cuerpo lo pagan con creces a la deleitada alma.
A mi llegada a Londres, por consiguiente, me hospedé en cierta antigua hostería muy hacia el este de Temple Bar,1 inmersa en lo que yo denominaba la zona johnsoniana.
Aquí, en la primera noche de mi estadía, descendí al pequeño comedor y encargué la cena al mismísimo genio del decoro, encarnado en la persona del solitario camarero.
Tan pronto como hube cruzado el umbral de esta estancia sentí que había segado la primera ringlera de mi doradamente madura cosecha de “impresiones” británicas.
El comedor del León Rojo, como tantísimos otros lugares y cosas que estaba destinado a ver en Inglaterra, parecía haber estado esperando durante largos años, con esa robusta tolerancia del tiempo inscrita en el rostro, que yo viniera a escudriñarlo, embelesado pero no sorprendido. La preparación latente de la mente norteamericana para incluso los rasgos más quintaesenciados de la vida inglesa es un asunto en el que sinceramente yo nunca había logrado llegar hasta el fondo.
Sus raíces están tan hondamente enterradas en el suelo virgen de nuestra primitiva cultura que, a falta de alguna gran conmoción de experiencia, es arduo decir con precisión dónde y cuándo y cómo principia.
Convierte el goce de Inglaterra para un norteamericano, en una emoción más penetrante y sagrada que su goce, digamos, de Italia o España.
Había visto el comedor del León Rojo, hacía años, en casa -en Saragossa (Illinois)-...





Related documents