Blavatsky, H P - Al País de las Montañas AzulesReport as inadecuate




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AL PAÍS DE LAS MONTAÑAS AZULES ALGUNAS PALABRAS1 R ecientemente, un importante periódico de Londres escribía con tono sarcástico que los sabios rusos, y con mayor razón las masas rusas, sólo poseían nociones harto confusas sobre la India en general y sus nacionales en particular. Cada ruso, llegado el caso, podría responder a esta llueva “insinuación” británica, interrogando al primer anglo–hindú que encuentre, en la siguiente forma: –Perdone esta indiscreción: ¿quién le enseñó y qué sabe usted con precisión de la mayor parte de las razas de la India que le pertenece? Como ejemplo, ¿qué han resuelto sus mejores etnólogos, sus más ilustres antropólogos, sus filólogos y estadísticos, luego de un debate de cincuenta años acerca de la tribu misteriosa de los toddes, en el Nilguiri, que parece haber caído de los cielos? ¿Qué sabe su “Real Sociedad” (por más que sus miembros se ocupen de esta cuestión, con riesgo de perder el alma, ya hace casi medio siglo), para resolver el problema de las tribus misteriosas de las “Montañas Azules”, de los enanos que siembran el terror, que difunden el espanto y a quienes llaman los “mulu–kurumbes”; de los jaunadis, de los kchottes, de los erullares, de los baddaques, sea cinco tribus del Nilguiri, más otras diez menos misteriosas, pero asimismo poco conocidas, pequeñas y grandes, que moran en otras montañas? En respuesta a todas estas preguntas si, contra todo, lo que el mundo esperaba, el inglés se hallase presa de un acceso de franqueza (fenómeno bastante raro entre los ingleses), los sabios y los viajeros rusos calumniados podrían oír la siguiente confesión, harto inesperada: –¡Ay! Ignoramos todo de esas tribus.
Sólo conocemos su existencia porque las encontramos, luchamos con ellas y las aplastamos, y a menudo ahorcamos a sus miembros.
Mas, por otra parte, no tenemos la menor idea sobre el origen, ni tampoco sobre la lengua de esos salvajes, s aun menos de los ...





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