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-Morir como ella- de Tahar Ben Jelloum -Leyendo Oro de Alquimina- de Rubén Darío -Penélope- y -Salomé- de Abraham Salloum

Tipo de documento: Artículo - Article





Source: http://www.bdigital.unal.edu.co


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Tahar Ben Jelloum* MORIR COMO ELLA Traducción de José Luis Rivas (México) A yer murió tu abuela.
Se fue en la mañana, con el alba.
Dichosa y bella.
Con un lucero en la frente y un ángel en cada hombro.
Su última mirada era para tí.
También dijo que el sol de ayer era tuyo, para tus manos frías, que están lejos de nuestro país; y que tienes que casarte.
Sonrió, luego se marchó a caballo.
A nosotros nos pareció un caballo alado.
Desde nuestra terraza vimos abrirse el cielo del crepúsculo para recibir una pequeña estrella.
Puede verse ahora desde cualquier parte.
Te echamos de menos.
Era de veras una fiesta.
Respetamos tu voluntad: no lloramos ni gemimos en el momento en que el ataud cruzó el umbral de la casa.
Nos perfumamos con maderas, incienso del paraíso.
El jardín donde le gustaba orar estaba cubierto de azahares. Recuerdas sus silencios entre dos oraciones; cada arruga era una ternura.
Con nosotros habita desde entonces la paz y la luz de ese día.
La bañamos, la perfumamos con agua de rosas y de jazmines.
Se puso contenta con su frescura.
La cubrimos con el manto que compró hace mucho tiempo, acaso antes de que tú nacieras.
Cada vez que había fiesta, ella lo perfumaba.
Es ese mismo manto que mandó a la Meca, donde pasó tres días y tres noches.
Ella, que no sabía escribir, dibujó rosas y estrellas en aquel lienzo.
Lo guardaba con todo cuidado en el fondo de su maleta. Nos decía (¿te acuerdas?): -Vestida con el traje más hermoso es como quiero llegar ante el profeta.
Su luz, su claridad, su belleza valen la fortuna de morir.
He vivido feliz entre el calor de vuestros brazos, de vuestras manos.
Perdí a mi esposo y a mi hijo más guapo, flor arrancada por el sol de agosto.
Jamás me he sentido viuda.
Mi hogar era la casa de cada uno de vosotros.
Ahora me conceden otra dicha: ir al jardín de Dios, allá, muy cerca del sol.
Nací hace tanto tiempo, antes de que llegaran los cristianos.
Haz la cuenta, ¡verás que fue hace casi un s...






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