George seurat (1859-1891) Report as inadecuate




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Presentación crítica de la obra de Georges Seurat, fundador del neoimpresionismo

Tipo de documento: Artículo - Article

Palabras clave: Seurat, Georges Pierre, 1859-1891, Crítica e interpretación





Source: http://www.bdigital.unal.edu.co


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GEORGES SEURAT* (1859-1891) Por Gustave Kahn · Durante tres años, Georges Seurat fue un joven loco por el dibujo. Mucho antes, apenas abandonada la niñez, ejercitó su lápiz y su pincel. De Víctor Bin, alcalde de Monmartre, no aprendió muchos rudimentos de pintura; éstos procedieron del propio temperamento artístico de Seurat.
Bin exhibió unos muy históricos panels en sus Salones. ¿Qué buscaba en la Escuela de Bellas Artes, en el estudio de Lehmann, demacrado pintor de oceánicos desiertos? ¿Experiencia y modelos? Salió de allí con pocos, nítidos, preciosos desnudos. Indudablemente, durante sus pocos meses de irregular asistencia, Surat se opuso a la Escuela en el Louvre. Era también un estudiante de un museo ambulante: las muestras de los pintores impresionistas, montadas por Degas, líder y organizador, en los temporalmente vacíos apartamentos del centro de París, con la obra de sus amigos; Clude Monet, Renoir, Sisley, Camille Pisarro, Raffaelli, Guillaumin, Gauguin, Lebourg, Zandomeneghi, Berthe Morisot, CailIebotte, Rouart, Forain, Eva González, Vignon, Vidal.
La militancia impresionista no pudo ingeniárselas para manejar abiertamente estas muestra-demostraciones. Seurat y Signac integraron el olimpo (a üdiIon Rendon lo invitaron, a Serret y Schuffenecker los aceptaron) del espectáculo de la Calle Lafitte, el mejor y el último en su género: un canto de cisne.
Mostraron los consagrados. • Publicado por Dover Publications.
Inc. New York.
1971.
en el libro The Darwings 01 Georges Seuraf. angosta, ajustado hasta el cuello, una chaqueta corta y quería parecer convencional, aunque su gran estatura, la regularidad severa de sus facciones y la calma contemplativa de su mirada, lo volvía indefectiblemente serio. A u crépuscule Se diría que, a la vez, Saurat le gustaba al distante Degas.
El gran pintor disfrutaba la discusión con sus émulos menores.
Solía endilgarepítetos a los jóvenes iniciados del Impresionismo; llamaba a George...





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