Santiago de Liniers por Paul GroussacReport as inadecuate




Santiago de Liniers por Paul Groussac - Download this document for free, or read online. Document in PDF available to download.



Author: Carbia

Source: http://www.biblioteca.org.ar/


Teaser



Rómulo D.
Carbia Santiago de Liniers por Paul Groussac Fuera de toda duda, el estro del señor Groussac está en ocaso.
En su espíritu la tarde ha comenzado a caer, invadiéndolo todo de cansancio. Tal, por lo menos, nos lo revela su último libro: Santiago de Liniers, editado recientemente por la casa Moen. Si bien el contenido del libro era ya harto conocido entre los estudiosos, pues fue publicado en La Biblioteca -la primera parte- y en Los Anales -la segunda- no teníamos aún lo que puede llamarse la impresión de conjunto, que difícilmente se logra con lecturas dislocadas.
Y hoy, cuando esperábamos robustecer, a través de la unidad del libro, la buena opinión que nos mereciera la obra leída a saltos, una decepción -la más ingrataepiloga la lectura. Groussac ya no es Groussac.
Aquel escritor, a ratos incomparable, que tenía la habilidad de maestro de armas para herir magistralmente en pleno pecho, se ha eclipsado: Menéndez y Pelayo tenía razón. El que abra el de Santiago de Liniers, libro con el propósito de buscar aquella admirable ironía que campeaba en todas las notas del Groussac de antes, del Groussac polemista y contendor de Piñero, se equivoca. El Santiago de Liniers ha sido podado.
El autor dice en el prólogo -cuya lectura nos transmite yo no sé qué sensación –––––––– 215 –––––––– de fatiga - que ha quitado del libro todo aquello inútil que él ahora estima irreverente.
El lector echa de ver, a poco que ande, algo que es innecesario apuntar aquí. Toda la valentía característica del Groussac que rompía lanzas con todos y contra todo, se ha atenuado, y quizá vaya presto a desaparecer.
El prólogo del reciente libro nos lo hace presumir así.
Groussac está cansado de tirar al florete hiriendo siempre.
Talvez le sobra aún agilidad, pero -por qué no decirlo- le ha llegado la hora de temer.
El Groussac de ahora teme, y habla con un dejo marcado de pesadumbre; y sobre todo llama glorioso anciano...






Related documents