Las lágrimas del LoisaReport as inadecuate




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Author: Tapia y Rivera

Source: http://www.biblioteca.org.ar/


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Las lágrimas del Loisa Romance Alejandro Tapia y Rivera I En la ribera de Himanio que hoy se llama de Loisa, con Imperio soberano gobernaba una Cacica. Cual la palma era su talle, cual la luna su sonrisa, sus ojos de amores perlas y sus palabras delicias. Basta decir que a una voz los indios que allí vivían, la llamaban entusiastas «La flor del Himanio viva». Era pasado el ardor de la cristiana conquista y moraban castellanos en las estancias vecinas. Entre todos un mancebo que apellidaban Mexía, gallardo, bizarro y diestro como el primero, en la liza, incienso en aras de amor quemaba en la noche y día lanzando suspiros tiernos por la fermosa Cacica. Declarola sus afanes y más hermosa que esquiva, dio en galardón sus amores al mancebo de Castilla. II Viviendo en amor unidos dieron ayes a la brisa, que gozosa al escucharlos suspiraba con envidia. ¡Cuántas veces a la sombra de alguna seiba contigua esquivaron los ardores de la Borincana orilla! ¡Cuántas veces la calandria, y otras dulces avecillas saludaron con sus trinos sus placenteras caricias! ¡Cuántas veces las estrellas, gratas chispas diamantinas, fueron plácidos testigos de su misteriosa dicha! Empero el amante, digno de su creencia divina, alcanzó que ella pidiese el agua que cristianiza. No narraré minucioso la ceremonia de pila, solo diré que hubo fiestas de mezcla asaz peregrina, pues la justa castellana mezclose al aréito indígena y jugaron al batey entrambas gentes unidas. Fue Ponce, el gobernador por las leyes de Castilla, patrono del maridaje de la indiana con Mexía. Tomó por nombre la indiana, con la sal y agua benditas, el de Luisa, más cual noble de prosapia distinguida entre los indios, tomó según la ley que regía, el don que honraba a hijosdalgo y llamose Doña Luisa. Fue ciertamente el placer el que reinó en las campiñas cuando ante el ara se unieron el Cristiano y la Cacica: Él demostraba arrogancia, ella inspiraba caricias, y entrambos felices eran cuanto es ...





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