Jáuregui y la censura a la poesía nuevaReport as inadecuate




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Author: Rioseco

Source: http://www.biblioteca.org.ar/


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Jáuregui y la censura a la poesía nueva Marcelo Rioseco University of Cincinnati Oh madre! Te suplico que no me eches esas carisangrientas doncellas con cabezas de dragones, que ya me están saltando a la redonda. Ay de mí! ¿Qué haré?, ay, que me matan! Eurípides Jáuregui, al igual que Quevedo, fue poeta, crítico y un notable polemista.
A diferencia del poeta madrileño, la historia literaria ha vinculado su nombre -con cierta justicia- no a su propia obra sino a la disputa suscitada por la aparición, en 1613, de las Soledades de Góngora.
De Jáuregui poeta o de Jáuregui pintor sabemos mucho menos.
“[…] lo que parece evidente que de un modo u otro su nombre se encuentra siempre asociado con los distintos momentos que van jalonando la disputa de los cultos y los llanos” (Romanos 20).
Hoy se valoran algunas de sus traducciones, sus opiniones sobre pintura, el análisis de la poesía de su época que resumió con cierta notable lucidez en el Discurso Poético de 1624.
Sin embargo, nada le concedió tanta notoriedad como su Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades, aplicado a su autor para defenderle de sí mismo [1]; el primer escrito con cierto alcance teórico sobre las Soledades.
Las repercusiones que este texto denigratorio tuvo en los apologistas de Góngora fueron inmensas.
La consecuencia teórica más significativa fue, sin lugar a dudas, su propia refutación: el Examen del Antídoto del Abad de Rute. Se ha destacado el carácter panfletario e antojadizo del Antídoto.
Su género impreciso y su claro propósito infamante lo acercan, como afirma Jammes, al “vejamen, modelo literario muy propio de academias” (Roses 30).
José María Rico, en la edición del Antídoto del 2002, ha visto en Jáuregui la misma intención:“El fin del Antídoto es censurar” (XXX).
“[…] inclinándose siempre al vituperio” (XXXII). Pero, el poeta y pintor sevillano fue un singular enemigo para Góngora.
Mucho más sistemático y no me...






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