No pudieron privarnos de su luzReport as inadecuate




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Author: de los Reyes Fuentes

Source: http://www.biblioteca.org.ar/


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No pudieron privarnos de su luz En 1958 y en cierto ambiente universitario, contaba (1) Joaquín Romero Murube que se expuso, ante él y Dámaso Alonso, esta interrogación: -¿Por qué Antonio Machado, por qué Miguel de Unamuno están más alto y más cerca de la preocupación y aceptación de las juventudes actuales, y no lo está Juan Ramón Jiménez?-.
(Los subrayados me corresponden) Esta argumentación, que a los estudiosos de la obra juanramoniana les deberá parecer tan extraña —y más aún a los que por estar fuera de España no hayan estado informados de tales olas de opinión—, no fue una anécdota esporádica, una salida de tono de alguien o de unos cuantos en un determinado lugar, sino que vino a ser el prólogo de toda una campaña con la que después nos encontraríamos. Ahora bien, como andando el tiempo resaltan las razones sobre las sinrazones, en la proximidad del centenario del nacimiento de Juan Ramón Jiménez noshallamos, afortunadamente y como no podía ser menos en justicia, con una vuelta hacia el reconocimiento del poeta, reconocimiento en el que no sólo están los admiradores de siempre sino también algunos que tiraban esas piedras más que ahora prefieren estar entre los que alzan el sahumerio.
Claro que para éstos resultaba muy difícil mantenerse a la contra del gran poeta andaluz, porque no sólo tenían en frente a los seguidores de España sino a los numerosos especialistas de Universidades americanas, a tantos hispanistas europeos, a muchos escritores de muy diversos países que exaltaban e imponían la singular obra poética de Juan Ramón Jiménez. Pero conviene refutar esas frases transcritas por Joaquín Romero, por cuanto tan raras aseveraciones ya queda dicho que no fueron una actitud solitaria y curiosa, sino que fue un toque de clarín para una larga batalla, más absurda y lamentable por cuanto entonces Juan Ramón había muerto y no podía responder, con su irrefutable claridad de autodefensor, a tanta estupidez...






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