Doña Añada y los ponchos de Agapito RoblesReport as inadecuate




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Author: González Soto

Source: http://www.biblioteca.org.ar/


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Juan González Soto Doña Añada y los ponchos de Agapito Robles Doña Añada, personaje esencial en el ciclo novelesco La guerra silenciosa, queda indefectiblemente asociada a Agapito Robles en la cuarta novela del ciclo, Cantar de Agapito Robles (1977).
Doña Añada, ya ciega, es expulsada de la hacienda Huarautambo por el juez Francisco Montenegro una tarde que la encuentra conversando con las plantas del jardín.
Precisamente de las palabras que dirige a los vegetales el lector conoce las únicas noticias sobre su pasado: -¡Oh árboles! ¡Oh plantas! ¡Oh flores! Todo lo que crece se marchita.
¡Es el destino! ¡No se quejen! Por lo menos a ustedes nadie las expulsará en su vejez.
Mi madre me advirtió que no bajara a Yanahuanca.
«¿Qué buscas allá, Añada? Aquí tienes luz, árboles y agua purísimas.
Las estrellas alumbran tu alegría.
¿Qué más quieres?».
Yo era joven, yo era insensata, yo era bella [.] Hasta hacendados subían a Yanacocha para cantarme serenatas.
Y todo lo dejé para seguir a una sonrisa engañadora [.] ¡Mi carne fue deseada! Por mí, hombres bravos se hartaron de acero. (Cantar de Agapito Robles, capítulo 15) Junto a estas evocaciones del pasado, doña Añada también expresa su consternación por la arribada de la vejez: -[.] ¿De qué me sirven ahora estas memorias si ya nunca saldré de las tinieblas? Oh vejez, miserable estación.
He visto manos que talaban árboles temblar bajo el peso de la cuchara de comida limosneada.
He visto pies que igualaban a los potros en la carrera demorarse una tarde para cruzar la enormidad de un patio [.] la impotencia, la caridad, la soledad, el silencio, manjares de los viejos.
¡Yo venteo el silencio! ¡Yo venteo la sombra! ¡Yo venteo la muerte! (Cantar de Agapito Robles, capítulo 15) El lamento de la anciana, por encima del duelo que supone la llegada a la vejez, pone especial énfasis en la obstinada desatención que reciben los ancianos, en el silencio de que son rodeados.
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